Cusco


La antigua ciudad imperial de los Incas es la tradicional capital turística de Perú.
Según los estudios arqueológicos la ciudad originalmente tenía forma de puma, y Qosqo en la lengua quechua significa ombligo, lo que lleva a algunos arqueólogos/historiadores a interpretar que la misma era tomada como el ‘ombligo del mundo’ para sus habitantes.

Cusco es monocromática, las edificaciones tienen techos color arcilla y la ciudad se camufla a lo largo del valle, en la parte histórica en general se ve una arquitectura colonial que en muchos casos toma como base los muros incas erigidos con las conocidas piedras perfectamente encastradas, los cuales siguen una arquitectura trapezoidal con característica anti-sísmica, lo que los hace casi eternos.
Las banderas de Perú ondean en toda la ciudad, cuando pregunté sobre esto me comentaron que la municipalidad puede multar a los hogares que no colocan su bandera al frente, (un gesto de nacionalismo impuesto).

El sol te ciega los ojos y los lentes oscuros son un artículo de primera necesidad.
Al llegar y sobre todo luego de almorzar se comienzan a sentir los efectos del sorojchi (mal de altura). Aunque cada uno lo siente a su manera, es evidente que el cuerpo se manifiesta ante las nuevas condiciones ambientales marcadas por los 3400 msnm.
Entra poco oxígeno a los pulmones, las piernas pesan, la cabeza está algo zumbada como con signos de desorientación, y se acepta rápidamente la recomendación de tomar mate de coca y pastillas sorojchi pills, con la esperanza de contrarrestar al menos en algo los indeseables efectos.
Es necesario hacer movimientos pausados, comer poco, evitar el alcohol y respirar lento y profundo, (prometí que nunca más me las agarraré con un jugador de fútbol cuando la selección juegue en la altura).

En la colina de San Blas se encuentra un lindo mercado que propone artesanías de todo tipo, desde hermosos tejidos hasta orfebrería, todo con motivos andinos obviamente. Desde allí se disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad.
La comida siempre está presente, en la calle hay puestos de brochetes asados en parrillines, desbordantes kioskos móviles con refrescos, pop y snacks.
Hay muchos restaurantes, de los lujosos y de los familiares chicos y cálidos, todos hacen gala a su manera de la comida peruana, que por otra parte esta de moda en Europa.
La oferta es amplia, desde el clásico ceviche peruano, carne de llama y alpaca (esto no lo recomiendo), la papa siempre presente en todas sus variedades, pollo preparado de manera exquisita, y los tradicionales cobayos (cuís) presentados enteros al plato con acompañamiento.
Como entrada siempre te ofrecen sopa, (Perú sería el infierno para Mafalda).
La bebida refrescante más popular es la Inca Kola, tiene un color amarillo-dorado y es demasiado dulce para mi gusto. La cerveza Cusqueña en cambio es muy rica y ligera. Muy recomendables e ineludibles son los jugos de frutas exóticas locales.

La plaza de armas es el centro turístico de la ciudad y todo gira en torno a ella, allí se encuentran las principales atracciones, la mayoría de los hoteles y hostales, y los operadores turísticos proponiendo paseos dentro de la ciudad, al valle sagrado y los famosos caminos del inca, y obviamente excursiones en tren a Machu Picchu.
Originalmente, en lugar de cada iglesia fastuosa había un templo Inca que fue sepultado por los conquistadores españoles.
En la plaza sobre la fuente central esta la estatua dorada de Pachacútec , noveno emperador Inca quien con características de gran estadista y caudillo guerrero gestó el período en que se alcanzaron más logros en cuanto a victorias militares sobre otras etnias, y la consecuente expansión del imperio.

Tuve el placer de disfrutar de otra exposición del fotógrafo cusqueño Martín Chambi, anteriormente había visto una itinerante que vino al MAPI de Montevideo y quedé fascinado con las copias de gran tamaño y excelente resolución obtenidas a partir de placas de vidrio. Este fotógrafo de raíz indígena tiene una historia muy particular y una obra invaluable para el patrimonio de su ciudad.

La noche de Cusco es amena y vigilada, llena de jóvenes viajeros de diversas nacionalidades que colman las callejuelas de adoquines, los bares, restaurantes y boliches.
El camino del inca espera, es necesario descansar y juntar fuerzas físicas y mentales para el desafío, sentir una mezcla de ansiedad y excitación es inevitable.

© fedegil | agosto 2012

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